Territorio nosotros

Por
En General

Lucía decía que ya no amaba a su marido,  que había dejado de quererle. Lo que más me impresiono fue que no se planteaba nada más. Mientras Juan estaba decidido a buscar la ayuda de un profesional que los ayudara a atravesar y superar el trance, para Lucia todo estaba acabado. Sus sentimientos se habían esfumado  y estaba convencida de que no iban a volver, entonces para que intentar nada…  Para SABER. Para saber cómo se han ido, que les ha hecho marcharse. Comprender el proceso del desamor es lo único que nos garantiza que no vuelva a sucedernos en futuras relaciones. Porque si el amor que se ha ido es el mío, algo habré tenido yo que ver en ello. Porque en la respuesta al “¿Como lo he perdido?”, encontrare valiosas pistas sobre el cómo mantenerlo. Volvamos al “¿Como lo he perdido?”.  Se lo que me gusta de la persona que tengo al lado, y también lo que me disgusta, y que disgusto a disgusto el amor se me va yendo poco a poco. Lo que a menudo no sabemos es cómo manejarnos con eso que nos disgusta tanto del otro o de nuestra relación. Se lo que aguanto y “lo que no aguanto del otro”, que en realidad sí que lo aguanto, pero lo hago porque no “tengo más remedio”. Vayamos pues a ocuparnos del remedio.

Lo que yo me encuentro con frecuencia cuando aparece un desacuerdo en una relación es la lucha por tener razón. Parece como si existiera una perspectiva correcta y otra incorrecta, un sentimiento adecuado y otro inadecuado, y cada miembro de la pareja lucha con fuerza por mantener su posición, intentando cada uno hacer ver al otro que está equivocado. Existen dos posiciones, la tuya y la mía, existe un TU y un YO, un YO y un TU.  Y  la forma de hacer que el desacuerdo desaparezca,  es mediante el imperio de UNA UNICA POSICION. Llegados a este punto, mas allá del deseo de hacerse entender, o de la legítima expresión de los sentimientos propios, de lo que se trata es de ganar, para que la propia postura sea la que prevalezca, en la creencia de que de este modo “el asunto queda zanjado” y resuelto. Dependiendo del empecinamiento de cada uno, de la habilidad en exponer los argumentos propios, de la tolerancia de cada cual  a las situaciones de tensión y de la sensibilidad de cada uno al dolor del otro, prevalecerá la posición de uno u otro o se quedará en TABLAS, cuando cansados de discutir se deja el tema aparcado, sin que ninguna de las posturas prevalezca sobre la otra.

Esta forma de afrontar las diferencias presenta el inconveniente en que desde el inicio existen dos posiciones frente a frente, es decir: enfrentadas. Si bien es cierto que se ha de favorecer la prevalencia de una posición, esa es la de: NOSOTROS.   En el nosotros en lugar de situarnos frente a frente, lo hacemos uno al lado del otro, codo con codo, cómplices en nuestro objetivo de obtener el mayor grado de satisfacción posible para ambos. Mientras el tu y el yo potencian exclusión y rivalidad,  el nosotros se genera a partir de la inclusión y la solidaridad. Para la construcción de un nosotros van a ser necesarias grandes dosis de amor,  humildad y paciencia por ambas partes, y un férreo compromiso con los sentimientos, deseos y necesidades, no solo de uno mismo, sino también del otro.

En el nosotros buscaremos el modo de darles cabida en nuestras vidas de forma conjunta, consensuada y equilibrada.  Por ello, en el nosotros  el “tener razón”  pierde fuerza ya que la prioridad es el bienestar de los dos  y la actitud cuidadosa hacia el otro se mantiene incluso cuando discrepo. Así mientras el nosotros genera soluciones que posibilitan la continuidad, un empecinamiento excesivo en la propia postura desemboca a menudo en callejones sin salida. Retomando el caso del inicio, Lucía desestimó la posibilidad de ir a terapia y optó por finalizar la relación.  Ya en el proceso de separación, se dirigió a Juan: “Yo tenía razón, te dije que no iba a cambiar”. A día de hoy, Juan es feliz en otra relación y Lucía “sigue buscando”…

 NOTA: Aunque basados en personas reales, los nombres han sido cambiados para preservar  su privacidad, por lo que cualquier coincidencia es fruto del azar.

Gema Moro
Psicóloga de Gizaki

Máster Universitario en Salud Mental: Psicoanálisis y Vínculo Social, Terapeuta Gestalt y Psicoterapeuta en Técnicas Corporales y Bioenergéticas.

Artículos Relacionados